BERNAN SALAZAR

¿¿POR QUÉ LOS ABOGADOS DEBEMOS COBRAR LAS CONSULTAS??

21/03/2021

Bernan Salazar

Supongo que la mayoría -en algún momento de nuestras vidas- hemos tenido que concertar una cita con un profesional (no importa la rama del conocimiento) y algunos nos atienden según la disponibilidad de su tiempo de forma gratuita y otros, nos informan que debemos pagar.-*

¿Entonces?, ¿Si algunos profesionales nos atienden de forma gratuita, porqué no lo hacen de igual forma TODOS los abogados..? No se sorprenda que haya escrito la palabra “todos” en mayúscula, ya que aún hoy en día, algunos profesionales en derecho no se han percatado de qué es lo que “vendemos los Abogados” y creo que por ello es que lo regalan.-*

Por supuesto que ante tal tipo de afirmación, la consulta –gratuita- obligatoria sería: ¿Qué vendemos los abogados? Mi respuesta es simple: CONOCIMIENTOS..!! Normalmente adquiridos durante años de estudios universitarios, experiencias profesionales, charlas, seminarios y cursos en los que hemos participado, procesos judiciales tramitados, miles de páginas leídas, analizadas, estudiadas y aprendidas; es decir, una diversa y muy variada cantidad de información que hemos ido adquiriendo durante años (en mi caso personal un poco más de 40 años) y que podemos resumir en una simple conversación (Cita) para evacuar de la mejor forma posible una o varias consultas.-*

Debo reconocer que desconozco los motivos por el cual algunos profesionales deciden atender de forma gratuita a las personas y reconozco que es casi normal en diversas ocasiones (tradicionalmente en reuniones de amigos o familiares, almuerzos, actividades recreativas y similares) que alguna persona se suelte con una pregunta de carácter legal y surja el compromiso social de brindar una opinión jurídica genérica; no obstante, esas conversaciones casuales sobre situaciones hipotéticas en muchas ocasiones NO son compatibles con situaciones jurídicas concretas; trataré de explicarme con un ejemplo: no es lo mismo opinar sobre una noticia relacionada con un hecho delictivo, que asumir la representación legal de la víctima o del imputado en ese mismo caso; para ello –si el Abogado es responsable con su trabajo- se requiere examinar al “paciente” (los que me conocen me habrán escuchado decir esa frase en múltiples ocasiones) para determinar cuál es el procedimiento más adecuado para encontrar la mejor solución al problema.-*

Durante mis años de ejercicio en la abogacía, he escuchado que algunas personas consideran que los Abogados no deberíamos cobrar las citas ya que únicamente nos sentamos a escuchar y conversar (lo primero que se me viene a la mente es un Psicólogo que tampoco le cobre a sus pacientes) y desde su óptica podrían tener parcialmente la razón, sólo que olvidan que para hacerlo hay que invertir tiempo y éste es uno de los bienes más valiosos en la vida; de allí que algunos le ponemos un precio al espacio de tiempo que invertimos en escuchar a una persona contarnos un problema personal, empresarial, económico, familiar, laboral.. que se ha convertido en un problema legal, que requiere de una solución y por ello es que consultan.-*

Aparentemente muchos olvidan que NO es lo mismo el “precio” que el “valor” de una consulta profesional, ya que no es solamente “escuchar” y “despedirse”, el cliente lo que pretende es evacuar sus dudas (busca respuestas) y para  ello, es necesario que el profesional analice el problema conforme se lo van narrando, trate de encontrar en sus archivos mentales las posibles soluciones y finalmente trate de explicarlas; es una especie de examen oral sobre temas desconocidos en los que el cliente es quien calificará y esperará que el Abogado obtenga la respuesta 100% correcta (de ser posible que aproveche y confeccione los escritos que resulten necesarios).-*

Por otra parte, no resulta extraño que los clientes acudan a las consultas llevando consigo la información que consideran necesaria que el profesional conozca, ya que en la misma se describe el problema que originó la consulta (en algunas ocasiones he recibido dispositivos de respaldo digital con miles de páginas); y resulta evidentemente imposible el escuchar, leer, analizar, buscar posibles soluciones y conversar, todo al mismo tiempo. Cuando se le explica al cliente que será necesario examinar la información y concertar una nueva cita, no sobra quien se moleste por la carencia de facultades de adivinación del profesional en derecho y peor aún, haberle echo perder el tiempo simplemente por atenderlo, escucharlo, conversar y no solucionarle de forma inmediata el problema (por supuesto que esto es la excepción, pero ocurre).-*  

CONCLUSIÓN: Un cliente invierte en el “valor” de los conocimientos del Abogado que consulta, no en la cantidad de páginas que éste tendrá que escribir.-*

Nos seguimos leyendo..!!

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