BERNAN SALAZAR

¿TENDRÁ FUTURO EL SECTOR LEGAL?

22/09/2021

Bernan Salazar

Encontrar la respuesta a una pregunta como la que utilizo en este artículo es todo un reto, cualquiera pensaría que es algo fácil y allí es donde comienza mi conflicto: la línea perceptual que divide “fácil y sencillo”, cuando lo cierto es que en temas legales la distancia entre ambos conceptos es radical.-*

Normalmente utilizamos las palabras “fácil y simple” de forma conjunta y es igualmente frecuente escuchar frases como “proceso simple y fácil”, “instrucciones simples y fáciles”, “métodos fáciles y sencillos” y un largo etcétera. Pero en el campo del derecho no todo lo que resulta simple es fácil y lamentablemente esa diferenciación no la perciben muchas personas (incluyendo una gran cantidad de profesionales en derecho).-*

Con los años he logrado comprender que cuando se han adquirido conocimientos, muchas soluciones pueden resultar sencillas o simples de encontrar, ya que es un adjetivo que -entre otras- significa no complejo. Por su parte, “fácil” comúnmente se utiliza para describir actividades, tareas o trabajos y aquí es donde comienza el conflicto.-*

En la mayoría de los procesos judiciales las soluciones pueden parecer sencillas, pero su implementación resultar extremadamente difíciles y es algo que -mi opinión- afecta el presente y el futuro del sector legal.-*

Por supuesto que un(a) Profesional en Derecho con muchos conocimientos y experiencia puede no requerir un gran esfuerzo para encontrar varias soluciones a un problema legal, pero el calvario comienza cuando deben cumplirse gran cantidad de procedimientos –y paciencia- para que esas soluciones logren concretarse. Y lo escribo con conocimiento de causa, tramito expedientes cuya solución fue definida en los primeros meses de analizar hipótesis y probabilidades, no obstante, después de 10 o 15 años de tramitación, no sólo las hipótesis han cambiado, sino que también han variado las pruebas, han modificado las leyes de fondo y de forma, y ni que decir del carácter de las personas involucradas en el proceso. Cualquiera –por supuesto que me incluyo- tiene todo el derecho de sentirse triste, desanimado, molesto, confundido y defraudado de saber que aquella solución sencilla para un problema legal, se ha convertido en un vía crucis para poderla aplicar.-*

¿¿No es que mi caso era sencillo?? Es la pregunta frecuente que podremos escuchar algunos profesionales en derecho.

¡¡Sí, su caso era y sigue siendo sencillo!! Es la respuesta… PERO el sistema no permite que sea fácil.-*

Quienes tomamos la decisión de pasar días, semanas, meses y años en los estrados judiciales litigando, tenemos claro que algo que puede resultar rápido de resolver (véase que no me refiero a que sea fácil ni sencillo) puede demorar meses en que un escrito pase de un escritorio a otro simplemente para ser conocido, peor ocurre cuando el asunto debe ser conocido por el fondo, ya que en ese momento el tiempo se detiene, la Tierra deja de girar y se crea la “nada”.-*

Posiblemente se estará preguntando a qué me refiero con la frase “se crea la nada” y es algo simple, es la respuesta que hemos tenido que incluir en el vocabulario popular jurídico ante la consulta frecuente de nuestros clientes: ¿Qué ha pasado con el caso? ¡¡..NADA..!!

Desde hace años he manifestado -y lo sigo haciendo- que la mayoría de los inconvenientes para aplicar las soluciones legales, son debido a temas de índole procesal y son precisamente ésas, las que no permiten que resulte fácil el acceso a la justicia para una gran mayoría.

¿Cuál puede ser el futuro del sector legal? Si “por la víspera se saca el día”, se pondrá cada día peor, no sólo por la cantidad de profesionales en derecho, sino por la calidad (que es otro tema para analizar con “pinzas” y no herir susceptibilidades) de la enseñanza.-*

Es indispensable que el sector legal comience su transformación digital (en otro blog me referí al tema e insisto: no es lo mismo digitalizar servicios que alquilar hardware y software) de forma tal que se pueda mapear todo digitalmente, implementar dispositivos inteligentes con IA, automatizar mediante bot’s diversos procesos (esto evidentemente afectará al capital humano) y un etcétera larguísimo; es decir, comenzar con una transformación digital que vaya más allá de la simple adquisición de nuevas tecnologías, sino que éstas permitan prestar, mejorar y revolver eficientemente muchos procesos judiciales. Excluiré en esta ocasión mi visión sobre la necesidad de reformar y derogar diversas normas procesales.-*

Tomando prestada la definición de transformación digital que aparece en Google, vemos que la misma es “la transformación profunda y acelerada de las actividades comerciales, los procesos, las competencias y los modelos para aprovechar plenamente los cambios y las oportunidades de las tecnologías digitales y sus repercusiones en toda la sociedad de manera estratégica y prioritaria.”.-*

En el sector legal, acabamos de cambiar la máquina de escribir por una computadora. Las soluciones jurídicas pueden ser simples, lamentablemente el sistema actual no permite que sean fáciles.-*

Nos seguimos leyendo..!!

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